El blog de quienes corren a animar. No corremos, pero animamos mucho. Aquí tienes cómo lo hacemos.

Milán fue el destino elegido por el corremarido para conquistar su maratón número 29 y el decimosegundo en el extranjero. Así que hasta Italia nos fuimos en abril de 2026 casi toda la tropa de Correr a animar para acompañarle con nuestros ánimos.

El nombre oficial de esta 42K que acaba en la grandiosa plaza del Duomo es el Wizz Air Milano Marathon, pero nosotros lo recordaremos como el maratón de las maracas. Enseguida os explicamos por qué.

Milano Running Festival

Llegamos el viernes a la capital de Lombardía y esa misma tarde acudimos a a recoger el dorsal y la camiseta de nuestro maratoniano al Milano Running Festival, en Superstudio Maxi. Buscamos su nombre en el muro de corredores y nos hicimos fotos junto a la imagen gigante de la medalla, a la espera de que llegara al fin el vuelo del resto del grupo.

Foto de parte de nuestro grupo en la feria del maratón de Milán 2026. ©Correraanimar

Lo mejor de esta feria -para nuestro run club- fue el stand de la organización dedicado a la animación: de allí salimos con carteles para decorar con el nombre de nuestro maratoniano, manetas, bubucelas, silbatos y … ¡maracas!

Con todo eso más lo que nos habíamos traído de España -los cencerros del maratón de Múnich,  pompones y un altavoz- la correanimación ruidosa española estaba más que asegurada.

También nos dieron planos del maratón -algo que ya no suele ser habitual-, donde estaban marcadas varias paradas de metro, lo que nos vino muy bien para organizar nuestra carrera correanimadora.

Himno italiano para empezar 

El maratón de Milán de 2026 comenzó a las 8:15 horas del domingo 12 de abril (ideal para los valencianos, con el lunes festivo) desde Corso Sempione, con el Arco Della Pace de fondo.

Como éramos once correanimadores -¿os hemos contado ya que también se vino el peque del grupo , que cumplió cinco meses en tierras milanesas?- hicimos dos expediciones, para así poder animar a nuestro maratoniano en más puntos.

Salida del maratón de Milán, con los primeros adoquines. ©Correraanimar

El ‘equipo 1’ le acompañó a la salida. Fuimos en metro hasta la parada de Domodossola, que es la que quedaba más cerca del inicio. Tras dejarle en su cajón, vimos a una banda de música interpretar el himno de Italia y nos colocamos para comenzar a animar.

Una vez le vimos partir rumbo a su nueva aventura maratoniana (la segunda en Italia, tras la maratona de Roma), nos fuimos andando hacia el kilómetro 16, ubicado junto a las tres torres de rascacielos de City Life, a unos 13 minutos de paseo. Mientras tanto, el ‘equipo número 2’ estaba ya preparado para correanimar el kilómetro 9.

Animación en Crocetta

Elegimos el kilómetro 9 porque estaba pegado al apartamento donde nos alojábamos y cerca de la parada de metro de Crocetta, para seguir luego la yincana correanimadora por Milán.

En este punto no había mucha gente animando y los corredores aún estaban frescos, por lo que agradecían los ánimos e incluso gritaban ¡España! cuando veían la bandera que llevábamos de nuestro país. Una vez pasó el corremarido, se dirigieron al punto de reunión de todo el runclub.

Parte del grupo correanimador en Milán. ©Correraanimar

El ‘equipo 1’ esperaba entre tanto en el kilómetro 16, donde tenía su punto de animación Radio Kiss Kiss, que regalaba gorras y banderas blancas al público. Les pedimos amablemente una bandera, no porque fuéramos fans de esta radio, sino porque el palo de madera nos iba a venir muy bien …

Pasó el corremarido y tras gritarle y aplaudirle nos dirigimos de nuevo  a la parada de metro de Domodossola. Por el camino cambiamos las gorras blancas por las rojas de Correr a animar, enrollamos la tela y la sujetamos con flecos de los pompones, y atamos al palo la banderola de Correr a animar: ya estaba lista para ondear al viento en Milán.

El estadio de San Siro

Llegamos con el metro a la parada de San Siro Stadio, por donde pasaba el kilómetro 24 del maratón. Parecía una zona residencial una tranquila mañana de domingo … hasta que se juntaron once correanimadores españoles con maracas, bubucelas y un altavoz.

Aquí regalamos a Milán unos cánticos sencillitos pero resultones. Como: “somos Correr a animar / y Fernando va a pasar” o “vamos vamos corredores / que sois todos campeones”. No nos los comprarían para Eurovisión, pero ¡menudas risas nos echamos!

Llegó nuestro corredor, pasó bajo la bandera roja del runclub e hizo un quiebro para recoger el vinagre que le ofrecíamos y no había visto. Recogimos bártulos, incluido el carro del bebé – que en algunos puntos del metro llevábamos por las escaleras como si fuera un paso de Semana Santa– y nos fuimos hacia el Duomo.

Meta a los pies del Duomo

La estación de metro del Duomo no la habían cerrado pese a que el maratón acababa allí, así que llegamos fácilmente a la meta y tras esperar unos minutos nos situamos en primera fila.

Estuvimos siguiendo al corremarido por la aplicación del maratón de Milán, que funcionaba bastante bien, y finalmente le vimos llegar sonriente pese al esfuerzo a la nueva meta conquistada.

Con su bonita medalla al cuello y tras entregarle los globos con el número de los maratones corridos y hacernos la foto de grupo con el Duomo de fondo, le llevamos a que tocara la campana maratoniana. Quería hacerla sonar 29 veces,  pero tras unas cuantas le convencimos de que no era necesario.

El grupo correanimador en la Plaza del Duomo. ©Correraanimar

Turistear en Milán 

También nos dio tiempo a hacer turismo por Milán y vivir allí el ‘Medal Monday’. Os dejamos algunas recomendaciones:

– Monumentos: imprescindibles el Duomo, la galería Vittorio Emanuele (donde hay que pisar los testículos del toro del escudo de Turín y dar tres vueltas sobre el talón si quieres volver volver), el castillo Sforzesco, el parque Sempione, cruzar la pinacoteca Brera hasta su Jardín botánico, el barrio de Navigli, ver los escaparates de la cara Via Montenapoleone y Citylife.

Transporte público: hay billetes de tres días por 15’50€ que permiten subir al metro, tranvía y autobús. Cuidado con los carteristas del metro.

Comer o cenar: restaurante Dogana, muy cerca del Duomo, con pasta, pizza, risotto y hamburguesas, todo muy bueno y a buen precio. Pizzeria AM, condecoración simpática y buenas pizzas, cerca del metro de Crocetta.

Helados: Terra Gelato, cerca de la estación central. Dicen que es una de las mejores heladerías de Milán, ‘la capital de la straciatella’.


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